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13 nov. 2010

Hacia la oclocracia en España II



En vista de la extraordinaria acogida que ha tenido el artículo publicado con el mismo título, vamos a seguir profundizando en el término oclocracia, aprovechando algunas consideraciones que se han hecho en el grupo Movimiento Democrático de Facebook, precisamente el autor que suscribe oficialmente con el nombre del grupo, hizo una sugerente aportación que transcribo:

“El mayor ejemplo reciente de oclocracia que se puede citar en la Historia de España -añadido a los citados por Biante- fueron las algaradas organizadas por el PSOE en los días 12 y 13 de marzo de 2004 tras el gravísimo atentado de los trenes en Madrid y en plena jornada de reflexión electoral. Bajo la consigna mentirosa del "queremos saber" distribuida a cientos de miles de ciudadanos a sus móviles, las caceroladas y las palabras de Rubalcaba: "España no se merece un gobierno que nos miente", se logró un dominio sobre masas en movimiento que hicieron ejercicio de una violencia inusitada -recuérdese los ataques a las sedes del PP- creando la ilusión de que era necesario un cambio de gobierno sobre la base de que esa era la voluntad popular. Esos actos profundamente olocráticos tuvieron como resultado el cambio de voto en 3 millones de españoles y la llegada al poder del político más nefasto e incapaz de los últimos 200 años de la Historia de España” (Movimiento Democrático).

Ciertamente, la democracia fue usurpada el 11-M de una forma extravagante a los electores (el pueblo español), con una información manipulada, repleta de infamias contra los gobernantes salientes, con una campaña de agitación en el mejor estilo bolivariano ("No a la guerra"), azuzada por los partidos de la izquierda española, fundamentalmente el PSOE e IU, y la colaboración de los nacionalistas. El pueblo se manifestó en las urnas, convirtiendo en democrático un resultado fundamentado en la violencia, el acoso, y la difamación, convirtiendo al gobierno del Presidente Aznar, por juicio popular de la muchedumbre agitada por los socialistas y comunistas, en el responsable de lo ocurrido el 11-M por haber enviado tropas en labores humanitarias a la retaguardia del frente anglo-norteamericano. En Irak no murió ningún soldado, ni se tiene constancia de que ningún soldado español disparara un solo tiro, sin embargo en Afganistán, donde no ha dejado de enviar fuerzas el Gobierno de José Luís nos acercamos ya a los cien soldados muertos, para que Obama le siga invitando a los desayunos de oración.

Lo ocurrido los días 12 y 13 de marzo, en plena jornada de reflexión, con un pueblo atenazado por la ira, el espanto y la tristeza recuerda al asalto al Palacio de Invierno en San Petersburgo por los soviets, que trajo como consecuencia la época de mayor sufrimiento histórico para las repúblicas del socialismo real. Fue un ensayo de Golpe de Estado Revolucionario, que tuvo sus precedentes en las campañas de acoso y derribo al gobierno en el caso del Prestige y el “nunca mais”.

Las urnas legitimaron la barbarie, desde entonces hemos vivido en la época de mayor crispación política de la historia de España, al mismo tiempo que el declive económico y político en todas las instituciones del Estado nos ha conducido a una situación delirante. En 2008, la alianza social-nacionalista permitió que José Luis volviera a ser Presidente del Gobierno, con un acuerdo implícito que tiene como único objetivo la devastación institucional del Estado, con el objetivo de promover el paso a un Estado Federal que destruya para siempre la nación española. Como consecuencia de la ineptitud de la camarilla de incompetentes profesionales que acompaña a José Luis en el Gobierno, España está a punto de sobrepasar los cinco millones de parados, se aproxima al 15 % de déficit del Estado, tiene la deuda interna mayor de Europa (250 % del PIB entre privada y pública) y según el último informe del FMI seguirá sin producir crecimiento suficiente para crear empleo (+ 3 %) por lo menos hasta el año 2015.

Los españoles, tras los cuarenta años de dictadura franquista y el deterioro progresivo de la educación, lamentablemente no estamos avezados en cuestiones políticas. Los políticos españoles de la época actual, al igual que los periodistas políticos, son los menos formados de la historia de la democracia reciente. Los ingleses, sin embargo, llevan muchos años de democracia ininterrumpida y tienen perfectamente denominados los conceptos.

En la cultura anglosajona hay un término específico “el mayoritarismo” que precisamente define lo ocurrido en España durante los últimos años, un partido, el PSOE en este caso, se alía con otros que comparten los mismos objetivos, los nacionalistas, y entre ambos establecen una tenaza que acaba excluyendo al partido de la oposición (“cordón sanitario”, "espiral de silencio") al que somete a una campaña de acoso, difamación y desprestigio permanente, desde los medios de comunicación controlados desde el poder. En este proceso suele ser habitual que los aliados del “mayoritarismo” no respeten las reglas del juego establecidas en la Constitución o en los procesos judiciales, como ahora se está viendo en las campañas iniciadas en apoyo del juez Garzón, contra la sala II del Tribunal Supremo, o en las de apoyo al Estatut Catalán, contra el Tribunal Constitucional.

La wikipedia en inglés profundiza en el tema, y considera que el mayoritarismo se denomina de forma peyorativa como oclocracia (rodillo de la multitud) o tiranía de la mayoría, por sus oponentes.

Oclocracia ("tiranía de la muchedumbre") es la degeneración de la democracia ("gobierno del pueblo") por el uso de la demagogia de aquellos que detentan el poder, la "tiranía de la mayoría" y el imperio de la pasiones (ideologías) sobre la razón, al igual que las oligarquías ("gobierno de unos pocos") es la degeneración de la aristocracia ("gobierno de los mejores") podrida por la corrupción.

La conclusión final sobre la oclocracia en España nos lleva a una situación desesperada, en la que un Gobierno corrupto, apoyándose en muchedumbres organizadas y sufragadas por los partidos que apoyan al Gobierno, artistas, sindicatos, y colectivos subvencionados, proyectan la ilusión política sobre los ciudadanos de que son la representación del pueblo español, de que son realmente un gobierno legítimamente democrático, cuando en realidad son unos usurpadores y detentadores, que tienen por único objetivo mantener al pueblo embaucado en su mentira, para perpetuarse en el poder, mientras siguen disfrutando de su situación de privilegio, a costa de que la situación del pueblo se deteriore progresivamente –excluidas las muchedumbres de apoyo al Gobierno que son sufragadas con dinero público-.

En España estamos asistiendo a un Golpe de Estado Técnico desde el Gobierno, similar a los acontecidos en Cuba y Venezuela, y en otros países de América Latina. La irresponsabilidad criminal de lo que ha hecho el PSOE durante estos años en compañía de los nacionalistas, que han aprovechado para diferenciarse y sacar tajada por su apoyo, merece la condena eterna al ostracismo o su erradicación de la política.

El PSOE, junto a los nacionalistas, periodistas del pesebre, sindicatos, colectivos, y artistas patrocinados, son actualmente los principales enemigos de la democracia española y del pueblo español. Jamás volverán a permitir que haya pluralidad, libertad, justicia, democracia e igualdad en España mientras permanezcan en el Gobierno, viviendo cómodamente a costa de esquilmar, oprimir, y amordazar a la inmensa mayoría de los españoles.

Los que esperan que el principal partido de la oposición haga algo que se vayan olvidando, porque el PP poco puede hacer ante lo que está ocurriendo, más que tratar de justificar lo que ha ocurrido en el caso Gürtell, ampliado por los jueces y los medios de comunicación y la propaganda como el mayor caso de corrupción de la historia de España, cuando por cada voto que deposita un votante al PSOE en elecciones municipales, autonómicas y estatales, este partido administra a lo largo de una legislatura nada más y nada menos que 150.000 euros, ahora multipliquen por 11 millones y les saldrán 1.650.000 millones de euros (1,65 billones de euros) que es lo que pasa por sus manos a lo largo de 4 años de gobierno. ¿Cuánto recibe cada español en servicios y bienes públicos cada 4 años? Calculen ustedes que tan sólo un desapercibido 1 % se quede en el cajón de las desapariciones (posiblemente sea bastante más), supone exactamente 16.500 millones de euros (4.125 millones por año). ¿Cuándo ineptos semejantes fueron mejor pagados?


Una colaboración especial de Biante de Priena





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Publicado por Esveritate



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